| Deporte y Educación |
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| Artículos - Entrenar | ||
| Aportado por Juan José Hernández Liras | ||
| martes, 22 febrero 2005 | ||
Cuando un viejo tópico es repetido de forma insistente, corremos el
riesgo de aceptarlo como una verdad inquebrantable, incapaz de ser
puesta en duda, con frecuencia debido a la falta de análisis.Llevo toda mi carrera como entrenador oyendo lo mismo que antes en mi breve etapa de jugador también escuché y que nadie se atrevió a ponerme en duda: "El deporte sirve para educar". Yo mismo me he convertido en transmisor de ésta idea no exenta de misticismo. Frases como "El deporte crea buenos hábitos", "El deporte evita la drogadicción y el alcoholismo", "Es mejor que los/as chicos/as estén en el patio del colegio jugando que por ahí haciendo no se sabe qué" y otras muchas, son usadas con una frivolidad exenta en la mayoría de los casos de un bagaje experimental y observacional. Considero que educar es obligación de unos pocos y tarea de todos. Es algo complejo para lo que se requiere estar preparado y tener claro lo que buscamos, y esto no es nada fácil. Desde aquí os invito, amigos lectores, a que os hagáis la pregunta: "¿Qué es educar?". Es cierto que a lo mejor el deporte puede ayudar en esta difícil misión, pero siempre y cuando cumpla una serie de condiciones mínimas, pues algo no es bueno ni malo en sí mismo, sino que su verdadera utilidad la da el uso que de ello se hace. Las distintas personas e instituciones que conviven y participan a la hora de dar forma a la actividad deportiva deben realizar sus funciones de una forma adecuada a las necesidades de los deportistas. He usado la palabra "necesidades" y no "deseos" pues considero que es a lo que realmente se debe dar respuesta y, con frecuencia y por desgracia, lo que las personas deseamos no es lo que necesitamos. Para que el deporte sea educador: 1. Considero que los directivos y responsables deben proporcionar un marco favorecedor de la actividad deportiva, dotando a sus coordinadores de área y entrenadores de la autoridad y respaldo necesarios para que puedan realizar adecuadamente sus funciones y dispongan de un entorno apto para desarrollar una autoridad que debe ser ganada con respecto a sus jugadores. 2. Entiendo que los coordinadores y entrenadores deberán procurarse una formación adecuada a la gran responsabilidad adquirida. Se requiere que el responsable del grupo de deportistas tenga algo más que la necesaria ilusión por entrenar y dirigir a unas personas. En un deporte en su mayoría amateur, en el que la demanda de entrenadores es generalmente más alta que la oferta y unido a esto, las exigencias en cuanto a formación y experiencia en muchos casos insuficientes, la obligación por aprender y progresar en la formación como entrenador y sobre todo "educador" viene impuesta por uno mismo y no desde fuera. Ocurre a veces que los coordinadores ofrecen a un entrenador un equipo sin pararse a pensar si realmente está preparado para ello, minusvalorando la gran influencia, y con ello importancia, que esa persona elegida va a tener para la formación del grupo que guiará. ¿Y la culpa de donde nace, del que acepta algo para lo que no está preparado o del que se lo ofrece? En estas condiciones reales es muy difícil que el deporte pueda actuar como verdadero cooperador educativo. Es más, me atrevería a decir que en determinados casos puede llegar a perjudicar. El problema puede estar en dos aspectos: por un lado, saber qué es lo que hay que trabajar y conseguir (por ejemplo: conocer que es bueno favorecer la autoestima del jugador) y por otro, saber como conseguirlo (conocer como lograr esa autoestima). En el momento que se accede a la formación necesaria y tienes la posibilidad de aprender, puedes usar lo aprendido para beneficiar al grupo de sus consecuencias positivas. Pero mientras este aprendizaje no se produce, de nada sirve las consecuencias positivas que se derivan de una determinada conducta o forma de actuar que no hemos adquirido. La clave está en propiciar, incentivar, provocar y exigir el acceso a la información de quienes tienen que formar, educar y entrenar a nuestros deportistas y más aún si estamos hablando de jóvenes deportistas, pues no se nos escapa a nadie la importancia vital que el entrenador tiene en la vida y formación de alguien tan moldeable como es un niño. La motivación por aprender y ser mejor resultará vital y necesaria, si bien veo que complicado va a ser el cómo hacer que esta motivación sea tan amplia como para provocar no sólo el querer acercarse a un deporte, sino también el querer hacerlo lo mejor posible, formándose multidisciplinarmente y estando dispuesto a dedicar un tiempo y un dinero que no va a ser compensado económicamente pero sí de otras muchas formas. 3. Los árbitros también juegan un papel importante. Son jueces que deben también haberse procurado una formación adecuada y saber administrar su poder de una manera honrada y humilde. Deben tratar de entender a los participes y ayudarlos en su labor. 4. Opino que la principal y difícil misión de los padres es delegar y responsabilizar a sus hijos/as. Si partimos de la idea de que las personas que dirigen la actividad deportiva de sus hijos están formadas y experimentadas para acometer sus funciones, creo que harán mucho bien en respetar y respaldar su labor de cara a los jóvenes deportistas, aunque estos "educadores potenciales" de sus hijos se puedan equivocar (es lógico) en determinados momentos. Si esto ocurre, esos previsibles por inevitables errores, serán atenuados y difuminados en entorno educado y educador. Nadie está exento de fallo y más cuando se realiza una labor compleja, en la que convergen multitud de intereses personales, en ocasiones imposibles de compatibilizar. Pero estando todos en el "mismo carro" es más fácil que la labor global del deporte y la aportación del entrenador sean positivas. Si se dan estas premisas que he expuesto, opino que puede ocurrir que el viejo mito se convierta en realidad y el deporte pueda servir verdadera y consistentemente para educar y pueda evitar situaciones indeseables. Esto es sólo una opinión y hay muchas formas de ver las cosas, aunque haya una sola forma de ser las cosas...o, ¿acaso también hay muchas formas de ser de las cosas...? Juan José Hernández Liras Director Técnico del Colegio San Agustín Profesor de Educación Secundaria
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Cuando un viejo tópico es repetido de forma insistente, corremos el
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puesta en duda, con frecuencia debido a la falta de análisis.


