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Aportado por Juan José Hernández Liras
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sábado, 12 septiembre 2009 |
<<Un joven jugador de baloncesto debe tener claro que haciendo caso a sus entrenadores van a ser mejores jugadores que sin hacérselo. Además, los entrenadores suelen ser personas que tienen muchos sueños y, como escribió un amigo periodista hace poco: “…porque cuando alguien tiene un sueño así y además quiere compartirlo hasta el final, lo mínimo es disfrutarlo a su lado…” Un jugador debe intentar eso, compartir los sueños de su entrenador y sacar el máximo provecho de la aventura que le toque vivir junto a él, sin olvidar que “El camino es mejor que el final”>>.
Este fue el inicio de mi última conferencia, una charla dada a jóvenes deportistas organizada como actividad paralela a un campus de baloncesto de primer nivel.
La figura del director de orquesta (entrenador de baloncesto en este caso) es para mi vital. Debe ser incuestionable y respetada. Lo contrario lleva al fracaso. ”Un entrenador (dirigente, directo, jefe de grupo…) inexperto que se equivoque pero que encuentre el apoyo de la gente que dirige, conseguirá mejores resultados que alguien con mayor experiencia y calidad cuyas decisiones no son apoyadas por su gente” me gusta proclamar al hablar de la figura del entrenador. Vamos, que vale más tener el apoyo de tu gente y estar equivocado que estar en posesión de la verdad y no contar con el respeto de los que debes guiar y que te deben seguir pero no necesariamente lo hacen.
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Ultima modificación ( lunes, 14 septiembre 2009 )
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